domingo, 3 de agosto de 2014

Remanso de paz.

Hoy el Sol ha despertado de su sueño a mi pequeño jardín. La soledad ha tallado muchas cosas en él desde la última visita. Las flores se han desperezado lentamente, el verde brillante de la hierba ha sacudido el polvo de su traje de vida.
El aire, dormido durante tanto tiempo, ha vuelto a respirar con fuerza.
Y ese pequeño rayito de Sol que ha huído del exterior a través de una puerta entreabierta solo trataba de anunciar al desconocido que llegó allí por casualidad. O causalidad, qué más da.
Un desconocido de pasos elegantes y mirada profunda.
Una silueta que esconde un remanso de paz.
Se ha acercado lentamente, como aquel que no quiere quebrar nada, ni siquiera el silencio. Entonces se ha inclinado ante una flor, inspirando con todo el cuerpo su perfume.
Y entonces, sólo entonces, ha sonreído, con las comisuras de los labios hacia abajo. 
Ha escuchado.
El jardín entero clamaba al silencio Bienvenido.

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