Quiero que llegue el invierno.
El frío, la soledad sana, los calcetines gorditos, la bufanda rosa.
Los abrazos que descongelan el cuerpo y el corazón.
La lluvia. La lluvia a todas horas. Lluvia fría, que se cuela entre las rendijas.
Un Madrid dormido en el invierno. ¿Hay algo más hermoso?
Esa melancolía sana que nos regala el frío.
Fin del delirio.
jueves, 29 de agosto de 2013
miércoles, 28 de agosto de 2013
Holstein.
El comienzo, el nacimiento o el albor de uno mismo puede ser el momento más desgraciado de su existencia. Somos vasos de lágrimas, ¿Qué más se puede pedir?
Pedir no ser el peor enemigo de uno mismo, quizá. No morir entre las tinieblas de la propia mente, que son las más difíciles de evadir, de evitar y de disipar. Escapar de esa muerte en la que no se muere pero todos viven. Esa muerte en la que todos duermen y de la que nadie espera despertar.
Fin del delirio.
Pedir no ser el peor enemigo de uno mismo, quizá. No morir entre las tinieblas de la propia mente, que son las más difíciles de evadir, de evitar y de disipar. Escapar de esa muerte en la que no se muere pero todos viven. Esa muerte en la que todos duermen y de la que nadie espera despertar.
Fin del delirio.
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