Quiero que llegue el invierno.
El frío, la soledad sana, los calcetines gorditos, la bufanda rosa.
Los abrazos que descongelan el cuerpo y el corazón.
La lluvia. La lluvia a todas horas. Lluvia fría, que se cuela entre las rendijas.
Un Madrid dormido en el invierno. ¿Hay algo más hermoso?
Esa melancolía sana que nos regala el frío.
Fin del delirio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario